SALAMI
En 1958 Salami abrió una pequeña tienda en Santander donde se elaboraban y vendían embutidos y carne de primera calidad. El éxito de la tienda hizo crecer el negocio hasta llegar a tener en el mercado local varios establecimientos. La demanda de productos Salami crecía de manera continuada y su consecuencia fue la apertura, en 1978, de una fábrica a la que más tarde se le sumaría otra más grande y moderna, convirtiéndose en su actual sede.
Detras de esta expansión tan llamativa sólo hay dos secretos: trabajo duro y una apuesta decidida por la calidad.
Hoy la empresa cuenta con una planta de 4.000 m2 moderna y dotada de alta tecnología, emplea a una amplia y cualificada plantilla, que reparte sus productos en gran parte del territorio nacional.